Esta es nuestra realidad -aunque las instituciones se sumen a esta causa-, no es un "rollo institucional", es un fenómeno social que nos atañe a todos-as; desde los-as más mayores a los-as más jóvenes. Una sociedad machista y violenta. Celebrar la lucha contra la violencia machista no es una moda, es una necesidad imperante de recordar a nuestra sociedad que cada día, mínimo, una mujer es víctima de violencia de género.
¿Cómo frenar esto?
"Tristeza y frío. Y rabia contenida. 46 tumbas blancas, 92 zapatos sin pies que los lleven. Zaragoza ha recordado que la cosecha machista ya lleva 46 luces apagadas en España. Es la violencia atávica que se extiende cada vez más entre la adolescencia. En las aulas, en los botellones, en las fiestas. A golpe de WhatsApp o de Tuenti o de Facebook. Es el machismo silenciado en los pueblos, ocultado en las urbes, la violencia encerrada en casa, el terror apagado en los dormitorios."
Comenzó por controlar la ropa que me ponía
Él decía que todo era por mi bien
La violencia empezó con una prohibición
Antes de matarme, ya estaba muerta
Él decía que era yo la que le provocaba


